Historias reales, ficciones con historia.

14.5.18

Ermitaño digital



Soy un ermitaño digital, bueno o, por lo menos, así me siento desde hace más de una semana. Tengo cuenta en (casi) todas las redes sociales, tengo una página web, varios blogs, escribo artículos para medios digitales… Pero no puedo evitar sentirme un ermitaño digital desde que desinstalé de mi móvil una aplicación de mensajería instantánea gratuita… Para qué engañarnos, no era una aplicación cualquiera, era la Aplicación por excelencia, la Auténtica, no creo que haga falta decir su nombre comercial, pero para nombrarla de alguna manera voy a llamarla A.M.I.G.A. (Aplicación Mensajería Instantánea Gratuita Auténtica), así contrarresto la nostalgia...


Desde que no tengo en el móvil a mi A.M.I.G.A. me siento distinto, me siento apartado de la sociedad, incomprendido, perdido, aislado, desconectado, e incluso, yo diría que, a veces, desolado. Un ser extraño que se aparta de la sociedad sin un motivo aparente… En resumidas cuentas, un ermitaño digital, pero, aunque no puedan creerlo, no me arrepiento… 
Posiblemente yo ya era un poco ermitaño digital. Sí, creo que sí. Nunca he participado en cadenas de mensajes, ni me he dedicado a expandir noticias, ni verdaderas, ni falsas, que tanto éxito tienen. Nunca he manifestado filias ni fobias en foros digitales públicos, y siempre he procurado mantener cierta intimidad, a pesar de que, como ya he dicho, tengo perfiles en (casi) todas las redes sociales… Sí, seguro, yo ya era un poco ermitaño digital, pero ni yo mismo era consciente, y ahora que en mi móvil ya no está la A.M.I.G.A. es cuando por fin me he dado cuenta.

Sé que pocos (o incluso nadie) me entenderá, sé que habré perdido irremediablemente algunas amistades, sé que personas con las que compartía grupo me echarán de menos, sé que habrá quien sienta frustración por haber perdido a un receptor de sus mensajes… Sé que al desinstalar a esta A.M.I.G.A. del móvil he podido causar un daño irreparable a muchos, o incluso a mí mismo… Por eso, desde aquí me gustaría pedir perdón: ¡Perdón!

Quien me conoce bien, ya sabe que tengo algunas (o muchas) rarezas y esta no deja de ser una más de ellas, pero me gusta sentirme libre, independiente, me gusta sentirme un ermitaño digital, alguien que puede llevar un móvil en el bolsillo, aunque no suene (o vibre) cada veinte segundos, alguien capaz de pasar varios días sin mandar un mensaje por el móvil, alguien tan raro que prefiere echar unas risas hablando por teléfono (o incluso en persona), antes que escribir las risas en un mensaje, alguien que puede incluso vivir sin emoticonos…

Me encanta recibir llamadas y mensajes, pero me gusta pensar que quien me llama, o me escribe, lo hace porque quiere comunicar conmigo y sólo conmigo, por eso no me gusta formar parte de grupos, pero sé que tarde o temprano mi vieja A.M.I.G.A. volverá a mí, por eso, mientras llega ese momento, quiero seguir soñando que puedo ser un ermitaño digital.

Carlos Torres Montañés
Algete, 13 de mayo de 2018

9 comentarios:

  1. Muy grande!!! Para cuando el próximo libro? (Sin presión ehhhhh! !!)

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  2. Muy grande!!! Para cuando el próximo libro? (Sin presión ehhhhh! !!)

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  3. Llegará el momento que por la ley del pendulo volveremos a los inicios. Quizás sólo con la mente podremos charlar con cualquiera que esté en cualquier lugar. Yo no lo veré. Por eso soy más de charla dando un paseo o de barra de bar. Estos, ya sean de madera, mármol, metal o cualquier otro material sobrevirán...y Nosotros junto a ellas. ¡Qué remedio!

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    1. La barra de un bar es buen lugar para charlar, yo me apunto.

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  4. ¿pero es verdad?No podría vivir sin A.M.I.GA

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    1. No es fácil, el recuerdo de la A.M.I.G.A. con sus conversaciones constantes intenta tirar de mi, pero me mantengo fuerte, por lo menos, de momento.

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