APRENDIENDO


En este confinamiento estoy aprendiendo muchas cosas, unas sobre el mundo en el que vivo, y otras, sobre mí mismo.

Vivo en un edificio, que tiene otro edificio enfrente y, durante años, no he sabido quién vivía en él y, ni siquiera, ha sido algo que despertara mi curiosidad, pero ahora los he descubierto, y ellos nos han descubierto a nosotros, e incluso cada tarde nos saludamos y nos dedicamos una sonrisa.
Cada día escuchamos palabras que nos suenan a nuevas, pero que inventaron nuestros antepasados, palabras que hablan de sufrimiento, de miedo, de angustia, palabras como contagio, pandemia, infectado, cuarentena… Palabras que hace unos meses nos sonaban a pasado, pero que ahora son presente, y esperemos, que no continúen en el futuro.
Y también estoy aprendiendo sobre el paso del tiempo. Hemos frenado en seco y el reloj ha ralentizado su ritmo, y ahora todo va más lento, y parece que tengo tiempo para todo, incluso para aprender, y sólo espero que cuando el estado de alarma cambie de estado, podamos volver a disfrutar del tiempo y podamos mirar la vida con una sonrisa, porque habremos aprendido de los errores del pasado.