PACIENCIA

A veces pienso que la vida sólo es una escuela de paciencia, pero luego, me pongo a hacer cosas, y se me olvida...

La paciencia dice el diccionario que es la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse, pero la paciencia también es firmeza, constancia... 
Decían los antiguos que la paciencia era la madre de todas las ciencias, porque el que sabe esperar siempre encuentra lo que busca, sin embargo, ahora, que tanto sabemos, hemos olvidado lo que es la paciencia porque vivimos en un mundo (o vivíamos) en el que la prisa y la urgencia son dominantes. 
Queremos conseguirlo todo y queremos conseguirlo ya, y como eso es imposible, nos frustramos, y nos culpamos por no haber corrido lo suficiente, cuando quizá el secreto era no correr tanto y pensar los movimientos...
Estamos como en el limbo, esperando no sabemos qué, y estamos perdiendo la paciencia, por eso nos criticamos los unos a los otros por no llevar mascarilla, o por llevar la que no corresponde; nos enfadamos por tener que hacer algo, o por no poder hacerlo; nos desquiciamos por desescalar demasiado, o por no hacerlo nada...
Estamos desesperados, pero lo único que necesitamos es paciencia, paciencia y algo más.

Hace unos días leí un relato tremendo, impactante, un relato que es a la vez desolador y esperanzador... Lo ha escrito un amigo para exorcizar lo que está viviendo. Él es un autentico guerrero de la paciencia, y ha encontrado un arma poderosa que le ayuda: escribir. Ante la paradoja de ‘qué hacer cuando no puedes hacer nada’, él ha descubierto que puede escribir, y eso le está ayudando a ganar la batalla y quién sabe si también a cambiar su futuro.

La paciencia es fundamental, pero hay que combinarla con una actividad, algo que nos haga sentir que no perdemos el tiempo. Tal vez, eso que hacemos mientras esperamos pacientemente que el tiempo pase puede que sea la clave por la que teníamos que esperar, y es que cuando no pasa nada, están pasando más cosas de las que podemos imaginar.