FUTURO

El desprecio y la destrucción parecen estar continuamente en el centro de la actualidad, nada del pasado es válido, y todo es susceptible de ser destruido, antes incluso de plantear una alternativa...



Todos nos sentimos con derecho para opinar sobre la vida y los actos de los demás, aunque no los conozcamos de nada y es que los humanos somos atrevidos e irresponsables por naturaleza. Esto ocurre igual en todas partes del mundo, en todas las razas y con todos los géneros, porque este es un problema de la humanidad. Su origen, como otros tantos, está en la envidia y el egoísmo, pero eso, nos negamos a aceptarlo, y preferimos culpar a otros de nuestros propios problemas.
Cada día desaparecen ídolos y pierden valor leyes y religiones, que sólo eran modelos de comportamiento y de convivencia, porque cada día nos sentimos más importantes como individuos, e intentamos destruir el pasado con palabras y con hechos.
‘Indignados’ de todo el mundo se enfrentan al poder para defender la igualdad y la libertad, pero sólo consiguen aumentar la desigualdad y la violencia, al tiempo que destruyen la convivencia. Una paradoja que vemos crecer día a día.
Los humanos necesitamos modelos leyes y religiones que fomenten la convivencia y no lo contrario, por eso, es el momento de construir el futuro y no de destruir el pasado.
Para frenar ‘desprecio y destrucción’ hay que apostar por ‘creación y construcción’, porque aún tenemos mucho futuro.