CULPABLES

Nos acusan de ser los culpables y no somos más que las víctimas, pero culpar a la víctima siempre es un recurso fácil.

Llevamos meses dentro de una pesadilla en la que está desapareciendo lo que era nuestra forma de ser y de vivir. Éramos un país hospitalario, éramos un país fuerte, éramos un país unido. Éramos tantas cosas positivas que no nos dábamos cuenta de lo bien que vivíamos y ahora todo está desapareciendo delante de nuestros ojos y no podemos hacer nada para evitarlo, porque lo que nos hacía hospitalarios ahora es contagioso; lo que nos daba fuerza ahora nos debilita; lo que nos unía ahora nos enfrenta...

Quienes podrían evitar el desastre prefieren ocuparse en artimañas partidistas y dejan que los lobos destruyan el corral, ese que nos daba de comer, porque no olvidemos que en los últimos años fuimos abandonando cualquier tipo de industria para centrarnos en el turismo y todos (incluidos los que padecían 'turismofobia') hemos engordado con los ingresos por importaciones de sangrías, paellas, espetos, chanclas... 

La fiesta ha terminado y toca resetear la industria productiva, pero la resaca no nos deja pensar con claridad y escuchamos decir que todo es culpa nuestra y nos lo creemos, pero no somos los culpables, somos las víctimas.