FRONTERAS

Las fronteras nos encierran y nos empequeñecen, por eso en los últimos meses cada vez somos menos libres y más pequeños...


Hace apenas un año éramos europeos y eso significaba mucho, nos sentíamos capaces de todo, hasta que una frontera lo cambió todo. La salud se interpuso en nuestro camino y ahora ya no sabemos ni dónde estamos ni qué queremos.
Todo nos empuja a encerrarnos en fronteras cada vez más pequeñas, de ser europeo pasamos a ser solo un país del sur, más tarde simplemente fuimos españoles, ahora ya somos castellanos, catalanes, andaluces... 

El siguiente paso será el de encerrarnos en nuestras provincias y considerar enemigo al de la provincia limítrofe. Y luego nos encerraremos en nuestros barrios, en nuestras calles, para terminar donde empezó todo: encerrados en casa. Esa puede que sea nuestra última frontera, la última barricada de defensa que nos aislará a unos de otros y nos dejará a solas con nuestras conciencias y entonces podremos analizar el pasado y ver con claridad los errores que cometimos, pero ya será tarde, porque estaremos presos del miedo y del odio y en ese momento el virus habrá triunfado. 

Aún estamos a tiempo de evitarlo, protejámonos, pero no cerremos las fronteras si queremos volver a ser libres y soñar con el sol.